jueves, 30 de enero de 2014

Reconocimiento al gran cazador.


Un viejo de la zona nos ha enviado esta pequeña historia:

- Dígame Padre, ¿por qué está pintado ese cráneo y no los demás?
- No está pintado, hijo mío, está tatuado.
- ¿Tatuado? ¿por qué?
- Es una muestra de reconocimiento.
- ¿A quién, padre?
- A un gran cazador de dragones. Verás; entre los de su gremio reconocían de esta manera al que fuese capaz de cazar y dar muerte a un dragón negro. Entonces ése y sólo ése era merecedor de tan alto reconocimiento. El cráneo se tatuaba la tres noches después de dar muerte al dragón con la propia sangre de la bestia. El cazador lo lucía con orgullo hasta el fin de sus días…

- Padre, ¿Puedo yo cazar un dragón?