martes, 14 de enero de 2014

Para no perderse

En la antigua China las madres de los jóvenes que debían partir a hacer la guerra solían esconder entre la bolsa de viaje de sus hijos un colmillo de dragón. Muchas de ellas conseguían el diente antes incluso de quedarse embarazadas, pues era una aventura peligrosa. No podían presentarse acompañadas ante la bestia, debían halagarlos con piropos y regalos y, si el dragón no las mataba, le pedían un colmillo y una escama. El colmillo se usaba como amuleto para no perder el camino, en sentido literal y figurado.
Las antiguas madres chinas utilizaban los colmillos de dragón para que sus hijos no se perdieran en un mundo peligroso, ahora los podemos usar para no perder las llaves de nuestra casa.